«bachata bien bailada, noche no olvidada».

El baile relaja, desestresa, ayuda a expresar nuestras emociones. El bailar solo genera una sensación de alivio, pero cuando bailamos con alguien más y logramos generar una conexión con la otra persona, esto lo sentimos como un lazo innato que permite generar empatía e interés por quien está frente a nosotros.
De esto se trata la bachata, de llegar a un punto en el que ambos cuerpos realicen movimientos sincronizados que visualmente se proyecten como una sola armonía, en la que ninguno es más fuerte que el otro, si no que por el contrario este sea un estado de fluidez constante en el cual ambos se sientan a gusto con lo que hacen y con lo que la otra persona hace.
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